ALMACENAMIENTO DE HIDRÓGENO, UN PASO ADELANTE EN EL ABASTACIMIENTO SOSTENIBLE DE ENERGÍA, AGUA Y ALIMENTOS

Baía dos Tigres
Photo credit: Ereda

El proyecto Baía dos Tigres es pionero en combinar la producción de electricidad y agua a partir de energías renovables, con el almacenamiento de la energía sobrante en forma de hidrógeno y la aplicación de todo el proceso al abastecimiento de las industrias pesquera y turística de la zona

Actualmente existen numerosos proyectos en marcha, en distintas fases de desarrollo, que contemplan la utilización de energías renovables para la obtención de electricidad y de agua potable. Sin embargo, no son tantos los que también se enfrentan al reto de dar solución a la necesidad de abastecimiento alimentario que padece una gran parte el planeta, a partir de propuestas medioambientalmente sostenibles. Y menos aún los proyectos que, además de esta triple vertiente de agua, electricidad y alimentación, contemplan la posibilidad de solucionar otro problema igualmente acuciante, el de poder almacenar la energía renovable  sobrante en un determinado momento, para poder utilizarla posteriormente en función de la demanda.

El proyecto Baía dos Tigres, pensado para implementarse en la isla angoleña de Baía dos Tigres, es uno de ellos. La idea de la que parte, como nos explica David Torres, ingeniero en la empresa Energías Renovables y Desarrollos Alternativos (Ereda) y responsable del mismo, consiste en aprovechar los recursos naturales de la zona, escasos en otros aspectos pero muy abundantes en el terreno renovable, con fuertes y continuos vientos y una excelente media de exposición solar.

En este sentido, señala David Torres, el proyecto Baía dos Tigres surgió de las necesidades planteadas por el propio gobierno de Angola en cuanto a la recuperación del entorno natural actualmente abandonado y a la potenciación de las actividades pesqueras en la zona de la isla de Baía dos Tigres, muy rica en este recurso, utilizando únicamente recursos energéticos  renovables.

A partir de ahí, se ha diseñado un sistema híbrido de producción de electricidad y agua potable basado en el aprovechamiento del recurso solar y eólico. La propuesta consiste en un parque eólico de 23.8 MW y un parque fotovoltáico de 4.2 MW que producen electricidad a partir de los recursos renovables autóctonos. El diseño del sistema incluye una planta desaladora que produce agua potable, utilizando la electricidad obtenida a partir de estas fuentes renovables.  De este modo, se garantiza el abastecimiento de agua potable, tanto para las actividades de la propia planta, como para consumo humano y de las actividades industriales, pesqueras y turísticas, de la zona.

Lo más novedoso de esta idea es, por un lado, que contempla la opción del almacenamiento en forma de hidrógeno del excedente de energía que produzca el sistema. Este exceso de electricidad se utilizaría para producir hidrógeno mediante electrolisis a partir del agua potable previamente obtenida. Una vez obtenido así el hidrógeno, éste se puede almacenar para utilizarlo posteriormente como combustible para generar electricidad cuando el recurso eólico y solar sea insuficiente para abastecer la demanda.

La energía eólica y la energía solar se convierten así en los pilares de un sistema 100% renovable. Y, a raíz del almacenamiento de la energía sobrante en forma de hidrógeno, un sistema totalmente independiente de fluctuaciones externas. Ya que, como explica David Torres, este hidrógeno se puede utilizar posteriormente para suplir las deficiencias en el suministro que ocasionan unas energías intermitentes como son la eólica y la solar.

Un proyecto que, incluso, podría aplicarse en el futuro, no sólo a la zona continental del país africano, sino, por qué no, al resto del continente adaptándose a las peculiaridades de cada zona.

Cabe señalar aquí que el hidrógeno se ha convertido en los últimos tiempos en un vector energético de futuro, integrado en un trinomio (agua-energía-hidrógeno) que cada vez gana más adeptos. Y ello es así, entre otros motivos, porque el hidrógeno, al poder almacenarse a largo plazo, se ha convertido ya  en una de las mejores opciones posibles para solucionar dos problemas que suelen presentar las energías renovables, como la eólica y la solar. Por un lado, las fluctuaciones propias de unos recursos naturales intermitentes como son el viento y la radiación solar. Por otro, la imposibilidad de almacenar directamente la electricidad sobrante obtenida de estas fuentes naturales.

No sólo esto. El reconocimiento del hidrógeno viene también por su versatilidad (a diferencia de otros métodos de almacenamiento energético), ya que es la única forma de almacenamiento energético que, hasta el momento, permite obtener además de electricidad, un combustible, que puede utilizarse en procesos industriales  ó en el transporte.

Además, el hidrógeno se  puede obtener mediante electrolisis a partir del agua. De este modo, el agua, un recurso por otro lado muy abundante en nuestro planeta, y de más fácil acceso en el caso de las islas, se convierte en un elemento clave del proyecto Baía dos Tigres. Y permite la viabilidad de un sistema que, de otra forma, quedaría expuesto, como se ha dicho, a fluctuaciones en el suministro de electricidad y de agua potable.

Sostenibilidad medioambiental, revitalización industrial y mejora alimentaria

Por otro lado, como señala David Torres, el proyecto elaborado por Ereda tiene como una de sus premisas/objetivos básicos potenciar los sectores pesquero y turístico de la zona de la isla de Baía dos Tigres, mejorando el entorno natural y empleando para ello exclusivamente recursos renovables autóctonos. De esta forma, la revitalización de la zona se hace a través de tecnologías y procesos medioambientalmente sostenibles.

Concretamente, el proyecto contempla el suministro de agua potable y de electricidad  a las  industrias conserveras de pescado, al puerto pesquero, así como al sector hotelero y al sector servicios.

Esto significa que este proyecto centrado en la isla angoleña de Baía dos Tigres, está teniendo en cuenta, no sólo la generación renovable y el abastecimiento de energía y de agua, sino también la posibilidad de mejorar la producción y el abastecimiento en el campo de la alimentación.

La planta puede pues, en un primer momento, abastecer de energía y agua a la zona de la isla de Baía dos Tigres y, conectarse con el continente para proporcionar estos servicios de abastecimiento también allí.

La idea global de este proyecto es novedosa, pionera e innovadora, aprovecha las sinergias existentes entre diferentes recursos naturales y tecnologías renovables. Por otro lado, en general el desarrollo tecnológico es lento y requiere tiempo e inversión. Esto implica que los costes de una tecnología nueva son altos, lo que la convierte en difícil de implementar en sus primeros momentos, ya que el mercado se mueve en términos de rentabilidad económica.

Vivimos en un mundo en el que el 18% de la población, 1.100 millones de personas, no tienen acceso a agua potable, mientras que el 42%, 2.800 millones, no disponen de un saneamiento básico. Anualmente, mujeres y niños invierten 200 millones de horas en obtener agua. El 22% de la población mundial, 1.456 millones de personas, no tiene acceso a electricidad. Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) 925 millones de personas padecen hambre en el mundo. Así pues, tres de las mayores necesidades a las que se enfrenta el planeta son el abastecimiento alimentario, el acceso a la energía y el acceso al agua.

El reto, por tanto, es poder abastecer la creciente demanda global de electricidad, agua y alimentación y hacerlo, además, de una forma sostenible. Es decir, utilizando tecnologías y sistemas no contaminantes, capaces de emplear recursos autóctonos y susceptibles de ser aplicados en zonas en vías de desarrollo. Para ello resulta imprescindible mejorar y promover la inversión en la investigación y el desarrollo de tecnologías como las que se plantean aquí, capaces de propiciar un desarrollo sostenible.

La isla de Baía dos Tigres

Baía dos Tigres es una isla situada en el extremo sur de Angola, a unos 10 kilómetros de la costa, con una extensión de 98 kilómetros cuadrados. Se encuentra deshabitada desde 1975, aunque anteriormente, entre los años 50 y 70, sí que estuvo habitada y durante ese tiempo contó con una intensa actividad ligada a la pesca, que incluía varias fábricas de harina de pescado.

Rocío Troncoso

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